El presidente y Rex Tillerson, su encargado de la política exterior al llegar a la Casa Blanca, se enzarzan en un cruce de descalificaciones

El ex secretario de Estado Rex Tillerson es, según el presidente que lo contrató, “más tonto que una piedra”, “un vago del demonio” y “no tenía la capacidad necesaria”. Donald Trump se ha despachado a gusto este viernes por la tarde con la persona a quien encomendó la política exterior de la gran potencia mundial cuando llegó a la Casa Blanca hace dos años.

Cierto es que el propio Tillerson tampoco se había cortado, previamente, al decir lo que pensaba de su anterior jefe. Desarrollando un poco más el adjetivo de “idiota” que supuestamente dedicó a Trump (se resiste a negarlo) antes de que este le despidiera el pasado mes de marzo, este viernes Tillerson, en un acto para recaudar fondos para el Centro Anderson de Houston (Texas), aseguró que el presidente “es bastante indisciplinado” y “no le gusta leer”. Tillerson, por si alguien albergaba alguna duda, explicó que el presidente “actúa por instintos” y no en función de los hechos.

Aún más doloroso para Trump debió de ser la afirmación de Tillerson de que el presidente reiteradamente trataba de hacer cosas que violan la ley. “A menudo, el presidente decía: ‘Esto es lo que quiero hacer, y así es como quiero hacerlo’. Y yo tenía que decirle: ‘Señor presidente, comprendo lo que quiere hacer, pero no puede hacerlo así. Viola la ley”, recordó el ex secretario de Estado. «Creo que se cansó de mí por ser el tipo que le decía todos los días lo que no podría hacer», añadió.

Tillerson lamentó la costumbre de Trump de utilizar Twitterpara comunicar sus anuncios y opiniones. «Me preocupaba que pareciera que el pueblo estadounidense quería saber tan poco sobre las cosas que estaba satisfecho con 128 caracteres», explicó, y aclaró que no era un ataque al presidente sino uno más general al sistema político estadounidense.