El papa abre la Puerta Santa de un centro de Cáritas y pide misericordia

Por | 18 diciembre, 2015

UNA DE LAS MÁS SIMBÓLICAS DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA

El papa Francisco pidió hoy misericordia y cercanía con los “marginados de la sociedad” durante la apertura de la Puerta Santa de un albergue y un comedor de Cáritas en Roma, una de las más simbólicas del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

“Que esta puerta de la caridad, que acoge a tantos marginados de la sociedad, haga reflexionar a los romanos sobre qué ocurriría si se sintieran descartados y necesitaran la ayuda de los demás, para que así muestren misericordia y cercanía con los marginados de la sociedad, con los pobres”, dijo el pontífice durante su homilía.

Tras las aperturas de las Puertas Santas de las catedrales de San Pedro del Vaticano y de San Juan de Letrán romana, el pontífice abrió hoy esta, que es una de las más simbólicas de este Año Santo, pues con este acto la Iglesia Católica demuestra a estas personas que también pueden obtener la indulgencia a sus pecados cruzando una puerta ubicada en el mismo centro en el que reciben a diario comida y cama.

En concreto, Jorge Bergoglio inauguró la Puerta Santa del hostal “Don Luigi di Liegro” y del comedor “San Juan Pablo II” que gestiona Cáritas y que se encuentran en un centro muy próximo a la estación ferroviaria de Termini.

Por expreso deseo del papa argentino, la celebración no fue multitudinaria, sino que en ella participaron exclusivamente 200 personas, entre las que habitualmente son asistidas por Cáritas, trabajadores de los centros y voluntarios.

La presencia del papa en este centro estuvo rodeada de un importante dispositivo de vigilancia, pues fuerzas del orden se desplegaron en la zona para garantizar su seguridad y la de otros 500 sintecho a los que también se les permitió seguir la liturgia desde la plaza exterior.

El papa Francisco abrió la Puerta Santa de este centro de Cáritas a las 15:25 GMT, y lo hizo en soledad.

Empujó la puerta lentamente y permaneció durante unos minutos en silencio, orando en el umbral, sobre el mosaico realizado por el jesuita Marko Ivan Rupnik y que representa el icono del Jubileo.

Antes, se había dirigido hasta la puerta en procesión, detrás de cuatro sintecho del centro que portaban una cruz, el misal y dos velas.

La apertura de la puerta estuvo precedida, como es habitual, por la fórmula “Esta es la puerta del Señor, abridme las puertas de la justicia. Por tu grande misericordia entraré en tu casa, Señor”.

Posteriormente, se acercó al altar colocado para la ocasión en este comedor y ofició una misa, en la que afirmó que el camino de la salvación es el de la misericordia.

“Me gustaría que el Espíritu Santo abriera el corazón de todos los romanos y les enseñara cuál es el camino de la salvación. El camino de la salvación no es el de las grandes riquezas, el del poder o el del orgullo, es el camino de la humildad y de la misericordia”, subrayó Francisco.

Tras la misa, el papa se acercó a los presentes para saludarles, darles su bendición, hacerse algunas fotos con ellos y desearles una “Feliz Navidad”.

Por su parte, los 200 asistentes corearon “Viva Francisco” y entonaron el “Cumpleaños Feliz”, ya que el papa cumplió 79 años el pasado 17 de diciembre.

La apertura de esta Puerta Santa sucedió a las de San Pedro del Vaticano, el 8 de diciembre, y de San Juan de Letrán, el 13 de diciembre, y se celebra con motivo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que concluirá el 20 de noviembre de 2016.

Las inauguraciones de las Puertas Santas son gestos simbólicos con los que la Iglesia Católica ofrece a los fieles una vía extraordinaria hacia la salvación, siguiendo las palabras de Jesús de Nazaret: “Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo”.

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